noviembre 12, 2015

Al lado

Estás al lado. Nombra
con el perdón
las insuficiencias propias
que en los otros ves.

Amanece en el favor
de la palabra
y dicta decidido
las encrucijadas
ocultas del camino.

No eres un mesías,
pero puedes sonreír
y advertir la cálida
recepción
de las miradas indiferentes
que a tu lado circulan.

Danza y abrázate a ellas.
Obtén su celeste claridad
y atiende las señales
que depositan en los ruegos.

Tus preguntas sean
desde el silencio impasible.
Habla lo preciso,
ordena el porvenir
con deseos puros.

Desde aquí
alza la mirada
y con los ojos
del discípulo amado,
alaba a la hurí
-la de ojos de gacela-
que ondea la alborada:
a ti se te entrega.


1 comentario:

Gerardo Reyes dijo...

No hay manera de ordenar el porvenir lejos de la comunidad. Debemos dejar de poner nuestra humanidad en los objetos y empezarla a practicar en el trato con los otros.