marzo 08, 2012

Más vulgar

Un lugar inesperado se convierte en santuario.
No un santuario Tenmangu,
como los que hay cerca de Kyoto. Algo
un tanto más vulgar. Donde no hay
caligrafías antiguas: las hay
por escribir.

Quise enviarte un cuenco de sopa
lacado en oro y una copa
de cristal con vino de arroz. Sólo un
zumo maratónico encontré. Bastó
para que el sol, en tu sonrisa,
emergiera.

Yo no estaba en el zashiki. Sino en un sitio
un tanto más vulgar. Donde no hay
tokonomas: los hay por restaurar.
La pila de la purificación:
levantas la mano, me
ofreces el gesto: habitáculo
para soñar.

No era un sala de las
explicaciones. Era algo más
vulgar. Una ventana
circular abierta: no había
un bosque de bambú. Estabas
azul, toda
tú.

marzo 05, 2012

Aquí viene

La luz se hace porque mira al sol entrar en su pupila.
Marija canta y el sol, en colores, se inclina: arcoiris que nace.
Entre una canon F 1 de los años setenta y una pila de hojas de cien años,
Marija hace herrajes de formas cruzadas
retira las cumbres:
se desgajan, el mar se ahoga,
las costas bravías lo reclaman.

Al verla recordé un viejo programa
que mi juventqd comunista
renombraba. Era ella, pero prístina
la mirada. La voz del poeta,
la traería al mundo en un viento
de hojas verdes, como de muñequitos virtuales.

Marija interroga a Mercurio, le sacude la razón,
le obliga a vivir en la cueva de ella. Marija compañera
de Heracles, Marija la que tomará al hijo por desenclavar.
Marija, oración del día tercero. Marija, la de la voz
que anuncia el canto antepasado. Marija.

Marija, aquí viene, sonriendo.

enero 29, 2012

Así

La fuente de tierra aprisiona
un mundo de enredaderas, viejas
juergas de la existencia.

Brotan los deslices de las miradas,
absurdas
las cuentas de tus ojos.
Tu rabia contenida y maternal
provee agua fresca y olores
marchitos.

Abismas flujos
azotas lápidas
persigues mantarrayas
obtienes paredes
blancas.

Bosques de bambú
en el viejo cementerio
de Kyoto, por donde,
una vez, nos cansamos
y cortamos por el jardín
entre geishas de ficción.

Enanos en harapos,
inconcebibles horas muertas
de días luminosos. Fatigas,
latigas,
absorbes,
pasas
así.

noviembre 15, 2011

Un despacho

Porque con ocho años
descansabas en la ocasión propicia.
Desanudabas mundos y no te tocaban
las injurias.
No había lenguaje que buscar,
ni escrituras al alcance. Todo era sólo
vida.

Ahí la puerta jugaba con el abismo.
Ahí el sol se tocaba.
Ahí, una noche, espiabas sueños.
Ahí había un ahí con sentido.

Iluminas, recortas, reúnes papeles
en una bolsa cualquiera y la pateas. Te
veo jugar con tu máscara puesta. Orgulloso
de tu madre en la escuela. Ensimismado,
pero alerta.

Treinta y cinco años desde entonces. Ya
no tocas, ni pateas, ni abismas sueños.
no espias sentidos ni encuentras
la ocasión
propicia,
ni la palabra
correcta.
Móntate un despacho,
siéntate en tu silla:
sana los recuerdos.

noviembre 09, 2011

Ten presente

Los girasoles atentos buscan un rayo de luz tenue.
Filamentos intrauterinos desgarran velos azules.
Abismos abarcan costas que se sacuden ruidosas.
Cuántas palabras son necesarias para abrir paso
a la incomodidad silenciosa en que la vida funda
coloquios extraños en los que una isla de larva incandescente
sería la tabla de salvación sin leyes escritas en ella.

Ahora corremos de la mano huyendo de luces que pensábamos blancas.

Ausencias que abren paso al ideal. Todo ideal es distancia pura.
El valle inmenso de algodón blanco es deseable, ahí nos miramos, así es mejor.
Así funciona el ideal. No hay nostalgia, el viejo Goethe nos lo recuerda, pero tú no lees a Lucrecio, no hace falta.

Das Gemeine, para qué? Si ahí todo es amenaza que tranquiliza las rutas abiertas de las naves
que surcan un espacio hueco, hermoso, irradiante. Iluminados seamos por la presencia eterna del instante presente, no del ideal. Das gemeine: aunque no esté de moda.

Fecundas pasos seguros, inexplicables, serenos, intrépidos en la noche inmensa que se abre mojada con hojas secas que no crujen y se acumulan cada año un poco más. Los hornos de dentro no cuecen pan. No hay más thé en la alacena. Hay noticias frescas, pero podridas como siempre. Hay una extraña serenidad en el todo de tu ausencia.

Ven, vamos a escuchar el ocaso de los dioses. Ten puesta la reja, la barandilla, la zanja...el bambú afilado. No tengas nostalgia. Ten presente.

agosto 23, 2011

Lo contiene todo

Leo, soleada tarde, en el Retiro, los poemas
del viejo monje japonés. Transitan los pasos
indecisos de botas y sorpresivos abrigos, mientras
en el césped, ondean las figuras de rubia cabellera,
dorando al sol (porque el sol recibe su brillo de
esa piel).

Acudo a la marcha, no lo pensé así, mejor dicho:
me encontré con ella y la seguí. Miles y otros
avanzaban entre tiendas, descorchando
la insistencia en el grito, uniformes
las ansias. La televisión pasa en el camión de enfrente.

Los viejos en su lucha,
reclaman, aún, al dictador,
por el origen de los suyos. Todos ellos,
como todos nosotros, somos unos
miserables.

El haikú lo contiene todo:
las melenas,
el amanecer de la primavera,
los gritos de los viejos,
las consignas de los muchos,
los reclamos de los justos...
lo contiene todo:
finitud-infinitud.
Culpabilidad en la que
todo se vacía: nada.



julio 30, 2011

Sólo un viejo

No busques trascendencia,
ni dejar huella alguna que
a nadie importa. En verdad
te lo digo.

La vida es un periódico
viejo,
orinado
por un perrito callejero.

Adopta un alacrán
o una anguila eléctrica
o un dragón, de esos que
abundan en Australia o
en la imaginación china. Com-
portate como alacrán, anguila
o dragón: nadie notará
la diferencia. Y podrás ser
aplastado, observado
o cazado,
sin problemas.

No hay pesimismo ni
moralinas que valgan, si
todos somos hijos de dios,
pierde cuidado, que él sabe
hasta por qué te echaste
un pedo o una mirada
obscena, es decir: sincera.

No hay amor,
sólo deseo confundido.
No hay vida,
sólo trapos desordenados.
No hay dios,
sólo un viejo cacarizo
y alcohólico,
que se comporta como tal.