abril 07, 2009

El yodo y San Pablo


Después de meninas y garotas,
es una bocanada de aire puro
el río yodo.

Lo sigo y me acerca
a lo que rápido olvido.
Retomo.

Vuelvo de donde Igor, Tálita,
Diana, Amelia, Aparecida,
Rosy, Fer, Gisela y
Camila,
fueron la hospitalidad paulista.
Vuelvo, entonces, al río yodo.
Lo retomo.

En la noche de San Pablo
apareció la luz,
la única luz,
de la vida.

Ya sentado,
en mi escritorio,
vuelvo al río yodo.
Comienzo a redactar
un proyecto nunca terminado.

marzo 27, 2009

Al lado es más sencillo

Y no, no podía sino estar al lado del camino.
De vuelta, por las calles del regreso donde
la gente no pasa. Quizá, cantaba:

entonces
navegar se hace preciso
/
en barcos que se estrellan en la nada/
vivir atormentado de sentido/
creo que esta, sí, es la parte más pesada...


Recordé, me extravíe, me sorprendió,
como siempre, la Verdad. Y la ví.

habrá que declararse incompetente/
en todas las materias del mercado/
habrá que declararse un inocente/
o habrá que ser abyecto y desalmado...

Y
o seguía, como siempre y como supe
desde siempre, al lado del camino, seguía, entonces,
perturbando, detalles menores, la letra:

yo ya no pertenezco a ningún "ismo"/
me considero vivo y enterrado/
........................................................
tendré que hacer lo que es y no debido/
tendré que hacer el bien y hacer el daño/
no olvides que el perdón es lo divino/
y errar a veces suele ser humano/

Desdén e impulso, contradicción
perfomativa, sin pretensión de validez:
recordé mis palabras en la mesa
del comedor universitario y
elevé la voz, bajo los cristales:

No es bueno nunca hacerse de enemigos/
que no estén a la altura del conflicto/
que piensan que hacen una guerra/
y se hacen pis encima como chicos...

Una contrarréplica audaz,
que reclama perspicacia,
su dosis mínima de perspicacia,
desde la falsa morada del ego.
Seguí, literal, al lado del camino:

me gusta regresarme del olvido/
para acordarme en sueños de mi casa....
nadie nos prometió un jardín de rosas/
hablamos del peligro de estar vivos/
no vine a divertir a tu familia/
mientras el mundo se cae a pedazos/
me gusta estar al lado del camino

Un letargo y un bostezo,
un nescafé rancio,
un chicle duro,
una pareja de la biblioteca,
en el comedor,
el olor a pino y trapeador,
la naúsea sartreana más real
y barata. Un brillo en la mirada
final.

Llego a casa y tarareo:
"me gusta estar al lado del camino/
es más entretenido y más barato"
Abro la reja y desaparezco.



marzo 13, 2009

En la mesa

El círculo donde el gólem posó.
Pasó de largo, alrededor, sin apenas atreverse
a nada, a nada, en el vacío
de un piso semidesierto.
Pudo ser la cuadratura
en la redondez del sitio.
Pudo en breve
la in-decisión de no arrojarse
en el círculo
de la mesa,
donde,
por las tardes
subes
y desciendes en vértigo
fugaz, furtivo, vano,
allí
en la mesa.

febrero 27, 2009

Invicto

El altísimo, su alteza serenísima. Invicto.
Desclasificar, poner claves, tachar
con negro
los párrafos comprometedores.
No sirve la acción comunicativa,
desubicada, como está,
por las causas perdidas.
Poner los sellos, la salivita
en los antiguos sobres de cartas
que no se mandan más. Invicto.
Aquí, a la vista, delante,
intocable, puro, el deseo:
Invicto.

febrero 25, 2009

el negro, Elpidio

Fuerte, Elpidio,
confirmó en su ritual
mi fe.

Así que Elpidio, el negro, robusto
como era,
se batía, sin saberlo,
entre sus creencias y mi fe,
mi insospechada fe.

Mordía orejas en cariño desplazado.
Elpidio se acurrucaba al dormir,
sus inmensas manos
pisaban el sueño. Los suyos no.
El negro, Elpidio, de sinceras
expresiones limitadas
no ocultaba su cariño,
pulcro y oscuro,
como él.
Roca firme, imagen
de polvo y metal.
de balones deportivos
y un club con credencial.

febrero 24, 2009

Pagué mis libros

Ruido incesante: metafísica.
No decidir nada, ponderar la nada.
Abrir sin sentidos, ninguno, es mejor.
En la orilla de la espiral una melena negra y larga.
La recordé y me sonrió, era de ese lugar donde
alguna vez juré no regresar. Yo le sonreí a su sonrisa.
Tal vez la recuerde bien, pero
casi no recuerdo nada, es mejor.
Para la metafísica es mejor.
Mejor no saber nada, no finjir que se sabe.
La sonrisa del siglo XVI me abrazó. Yo también.
Bajé y pagué mis ya escogidos libros. Ella subió.

febrero 23, 2009

Había una lagartija

En el jardín estaba.
Casi seca, pero respiraba.
La mojé mucho, para que no huyera
de mí.
La tomé. No ofreció resistencia, no corrió.
La miré. Ella cerró los ojos. Su corazón latía aún.
La aventé por la barda.
Luego pensé: quizá debí ponerla
en la gran grieta, enorme,
que un tubo roto
hizo en la sala de mi casa.
No la volvería a ver.