septiembre 17, 2013
Malagueñas
Voy hacia el suceso inconcluso
en una estación templada de trenes.
Me escapo del perdón.
DOS
Estallidos contenidos
en los ojos malagueños,
donde el mar ha estancado
dos gotitas,
brillantes y sucesivas,
al tránsito de los recuerdos,
que apenas brotan.
TRES
No consigo el acomodo
de los recuerdos, algo,
siempre en fuga,
acontece en lo imprevisto.
CUATRO
El mar de la costa del sol,
entre Dominguín y Picasso,
motivará nuevos olvidos.
CINCO
Las malagueñas en la arena,
son el sol
de la dicha.
julio 27, 2013
Matoaka
vienes desde Werowocomoco
a consentir, desde aquellas
colinas, la puesta del sol
en los días, la
noche en tu cabello.
Powhatan consiente -Arkansas,
Tlatelolco- y todo lugar es
horizonte trazado
por tus miradas, todo
es línea en las colinas, altura
de rocas y savia, espuma
de tu aliento.
Vuelas libre, libre
brincas y viertes cataratas,
ojos de agua y ríos
rápidos, círculos
del águila real, bosques
que nieblas para aperturar
en ellos el claro. Sed
de azul, verde y
magenta. Oscureces
la noche, bebes en el pozo
del azar y recreas el destino
amoroso de la pradera
y el sabio vuelo
de la noble águila.
Princesa Matoaka,
constante y licenciosa,
tu sonrisa de obsidiana
mece el mar
y acaece su clamor de
inmensidad.
febrero 17, 2013
Velero
Hacia uno mismo irse
en un día radiante
e insoportable.
Las marcas acuden con puntualidad.
No hay estilo que las pinche
y las fulmine, de una vez
o para siempre. Para siempre
es imposible. A lo lejos,
tal vez, la verdad, esa pasajera
que todo lo niega.
El resto
que viene a decantarse
en la penuria permanente
del día más soleado
del mes más largo por andar.
No hay velero de paz.
julio 09, 2012
Los colibríes
con claridad
la ausencia
ni sus desatinos
embarrados de mentiras
siniestras.
Posan los colibríes
en el aletear centellante
ante una mirada esquiva
que ha huído
de la casa común.
Tres de cuatro perros
ladran
sin tu presencia. El
viejo que decías querer
aún brinca sin tí.
Siempre cargando
con lo ajeno
no hubo tiempo
de lo nuestro
y así te vas.
Envejecer juntos
igual que
adoptar un infante
fueron anhelos que
diluyéndose
se hundieron.
Ahora tengo
cuarentaycuatro largos
años y diecinueve
de cultivar un jardín
sin flor. Aunque aún
posan los colibríes.
enero 12, 2011
Elocuencia verde
el ángel de la voz
anuncia gracias
concedidas, prebendas
repartidas. No
despunta el sol,
aunque la luz
se asoma, verde.
Recitabas una canción
afortunada. Lo recuerdo
bien. Podía ver palabras
claras, ciertas, sentidas.
Un ángel recita, los bobos
miran. El gimnasio espera.
Siempre traer una
palabra nueva
es
elocuencia verde,
alejada, pero viva.
diciembre 22, 2010
No voy
se auto-otorga, ya
muerto: vuelve.
Mis viejas plumas
ya no están disponibles,
ni mi encerrada navaja
preferida que, otrora, una
sola vez empuñé.
Tenzin Gaytso acaricia
a su perro lanudo y así,
en la imagen, la compasión
se asoma nítida. Voy hacia
los míos sin tanta dicha, pero
con-pasión renovada.
El poeta de Vietnam
ha escrito más de setenta
y cinco libros. Me llama.
No siempre voy, las más de la veces
no voy. Ahora quiero ir,
pero no voy.
septiembre 03, 2010
Borgesiana (escrito en 1994 y que recientemente recuperé de un viejo soporte)
BREVE BORGESIANA EN DISEMINACIÓN
Por: Marco A. Millán
(17-agosto-1994)
Pasear por donde Borges dejó huella, es encaminarse sin rumbo fijo hacia un destino inacabado: el asombro. De nueva cuenta tomo el grueso volumen de obras completas del argentino (" ser argentino es un acto de fe") y el universo de la biblioteca de Babel se despliega como un abanico de incesantes imágenes: minotauros, espadas, atardeceres, laberintos, tigres, griegos y cuchilleros... y más, en un verdadero "aleph", que se multiplica en sí mismo.
Andando la borgesiana creación, me encuentro con lo que tal vez sea una de esas extraños sucesos de Tlön, que súbitamente aparecen en la tierra y se materializan, a veces en objetos, a veces en palabras:
LA META ES EL OLVIDO
YO HE LLEGADO ANTES
¿Qué quieren decir estos versos dedicados "a un poeta menor"?
No parecen raros o extraños, no lo son a simple vista. Son palabras.
¿Qué hay detrás de ellas? Qué tal si intentamos abrir una brecha que disemine los sentidos, algo que colinde con la crítica desconstructiva. No buscar, claro está, lo que quiso decir el autor, sino poner en "evidencia" a la poesía como metáfora de la metáfora. No una simple metáfora, pues cualquier palabra, la que sea, lo es. La poesía es un "peligro" para el lenguaje: lo sublima.
El viejo Borges en un breve poema, apenas dos versos para su prodigiosa memoria:
LA META ES EL OLVIDO
YO HE LLEGADO ANTES
En apariencia, los versos son literalmente claros, inteligibles, pues tenemos un significado más o menos común para cada una de las palabras que los forman, pero la semántica no basta. Inclinarnos por el sentido literal es una simpleza o, por lo menos, un descuido interpretativo. Sería como exponernos al "abrigo del sol" y contemplar una realidad deslumbrante, pero a sabiendas que tal cantidad de luz puede producir ceguera, si la miramos de frente...en un sentido literal.
La poesía de este poema, va más allá, sus sentidos pueden ser múltiples, tantos que ni el propio Borges sabría lo que quiso decir: sería demasiado claro. Por eso, hay que desplazar hacia lo oscuro el sentido evidente de lo literal, y al hacerlo, formar un claroscuro, una lectura de los márgenes y al margen.
Decir que estos versos pertenecen al libro de "la rosa profunda" del año 1975, bajo el nombre de "Quince monedas", no serviría de mucho, pues los datos sólo sirven para contextualizar y la poesía sirve exactamente para lo contrario. El juego claroscuro es una constante descontextualización.
Borges titula estos versos de las " quince monedas”: a un poeta menor, y aunque ciertamente al escritor le frecuentaba la idea de que un poeta menor no soportaría el enjuiciamiento de su obra por el tiempo y, por tanto, nunca tendría notoriedad, no parece que este sea el único sentido del poema, sería demasiado poco. A mi parecer aquí hay algo más, algo que se sumerge en "esa escritura secreta que defiende el arte poético del indiscreto examen del vulgo". En el interior de "esa escritura", Borges acumula su estilo, un estilo que -como dice Derrida- también es un espolón que rasga los velos de los sistemas binarios: ni esto, ni aquello.
Citemos nuevamente los versos:
LA META ES EL OLVIDO
YO HE LLEGADO ANTES
¿Qué es el olvido? ¿Puede el olvido ser una meta? ¿De qué? ¿De quién? No nos engañemos queriendo definir lo qué es el olvido, y propongamos conducir a éste a la cuestión del ser, de la presencia, entrando así a los márgenes de lo no dicho, de la intertextualidad de los versos. La gramatología ha dejado algunas señales.
El olvido del ser-presencia en un lugar, en una meta... el olvido de este ser-presencia como meta, una amnesia de lo paradigmático en que se ocultan los sentidos del pensar racionalizado, una " solicitación" metafísica.
La meta del poeta deviene, a través de un estilo, en un espolón que desgarra los velos que no nos permiten comprender el olvido fuera de la presencia, pero que ahora lo abre para desenmascarar al ser como el artífice del sentido y no como su dueño o padre. El poeta-presencia es sólo el medio, la herramienta, pero no el poseedor universal del sentido del texto. Por eso no brilla, ni resplandece. Ocurre al margen. De ahí, que la poesía sea metáfora de la metáfora que abre, que introduce, en un doble movimiento, hacia afuera y hacia adentro, los sentidos, con-sintiendo los sin-sentidos... por ejemplo, los de un viejo argentino caminando, pausado, del brazo de su secretaria, haciendo a un lado, con el bastón preferido, a la realidad que " instaura el ser con su presencia ".
¿A qué lugar se puede llegar antes? ¿Y antes de quien? El lugar: las remotas regiones de alguno de los hemisferios (boreal o austral) de Uqbar, simbolizando la meta, es decir, el olvido del ser, del ser que llega antes al lugar para abrir el espacio a lo no-dicho... el ser que se personifica en poeta, que llega, que está aquí para recordarnos, desde la poesía, que "el centro está en todas partes". Explosión de implosiones.
El grueso volumen se vuelve ingrávido y tiembla en el aire. Va a estallar y con él la creación de los que arriban antes a la meta... Los sentidos se diseminan. Borges a lo lejos, nos sonríe, toma su báculo y da media vuelta.

